El trovador que amó más allá de la vida
La leyenda cuenta que Macías el Enamorado, noble y trovador gallego del siglo XV, sirvió en la corte del poderoso marqués de Villena. Allí se enamoró perdidamente de una dama ya comprometida. Fiel a su amor imposible, Macías convirtió su pasión en versos y canciones que pronto se hicieron conocidos.

Pero su lealtad al sentimiento le costó la vida. El esposo de la dama, cegado por los celos, lo mandó encarcelar. Ni siquiera entre rejas renunció el trovador a su amor, y continuó cantándolo. Finalmente, según la tradición, fue atravesado por una lanza mientras componía sus versos, muriendo fiel a su pasión.

Desde entonces, Macías quedó como símbolo del amor constante hasta la muerte, del trovador que prefirió perder la vida antes que traicionar su corazón.

El Trovador nace en un pueblo donde las historias no se olvidan. Aquí, entre olivos antiguos y caminos de tierra, aún resuena la leyenda de aquel trovador que prefirió perderlo todo antes que traicionar su corazón.
Como aquella historia, nuestro aceite es fruto de la pasión y de la constancia. Cada cosecha es un acto de lealtad al olivar, a las generaciones que lo han cuidado y al paisaje que nos define. No entendemos el aceite como un producto, sino como una herencia viva: el carácter del pueblo hecho oro líquido.
En cada gota de El Trovador hay raíz, memoria y emoción. Hay manos que trabajan con respeto, hay tradición transmitida en silencio, hay un orgullo sereno que no necesita alzar la voz para hacerse notar. Es un aceite que no busca impresionar, sino permanecer.
Porque hay sabores que se olvidan… y otros que, como las leyendas, viven para siempre.

Un AOVE con mucho amor
Un AOVE con
mucho amor


